EDUCACIÓN EN ÉPOCA DE PANDEMIA

Por: Senén Niño Avendaño*

La labor docente es la más golpeada por la pandemia del covid19; de manera intempestiva y brutal se trastocó siglos de praxis educativa en la cual el conocimiento y los valores se construían en la relación directa maestro (a)- alumno(a); desde hace 60 años la mediación de las Tic o medios audiovisuales era transitoria y complementario en el proceso  enseñanza – aprendizaje. El obligatorio confinamiento rompió el vínculo directo docente – alumno.

Esta abrupta ruptura está  impactando negativamente la calidad educativa y profundizando las brechas cognitivas entre quienes no tienen acceso a internet y/o a instrumentos tecnológicos y los que sí cuentan con ellos. La crisis educativa no es homogénea en el planeta, los países como Colombia víctimas  de políticas neoliberales sienten con mayor intensidad sus efectos.

Ningún país estaba preparado para enfrentar la pandemia, pero hay numerosos factores que al final del día tendrán incidencia, por ejemplo, aquellos con tamaño de clase pequeño, nómina docente suficiente, cómoda y moderna infraestructura, pertinente formación docente, buena condición económica de las familias, currículos integrales o entornos culturales y legales que consideren a la educación

un derecho fundamental humano; esas Naciones podrán enfrentarla de mejor manera.

Ahora en época de pandemia se pretende esclavizar y menospreciar la ardua labor docente; para el Ministerio de Educación y el ICFES es más importante darle continuidad a evaluación multidimensional de los maestros e instituciones educativas que el aprendizaje de niños y jóvenes; es abusiva y absurda la exigencia ministerial al magisterio de entregar informes detallados en rígidos y extensos formatos, como si éste no tuviera ahora que trabajar con los niños él triple de antes supliendo las carencias de las arruinadas familias que no poseen computadores ni acceso al internet o destinando suficiente tiempo en la orientación de padres de familia convertidos en monitores educativos, elaborando y distribuyendo guías a estudiantes que no tienen oportunidad de acceder a la educación virtual o digital

Jamás se podrá reemplazar al docente en la formación de valores, virtudes  artísticas,  construcción del conocimiento; no hay mejor ambiente que el de la escuela para que florezca la amistad, la solidaridad, el juego limpio, la socialización de conductas armónicas y de convivencia pacífica, pero también la tolerancia con quien se tenga contradicciones o antipatías; al fin y al cabo la escuela es el preludio preparatorio de la vida, y se asemeja a una gota de agua en la cual se refleja la sociedad con todas sus virtudes

y defectos. A pesar de su importancia el momento impone el obligatorio confinamiento.

La pandemia, quitó la piel de cordero con que los dueños del poder mundial disfrazaron al neoliberalismo y dejó al descubierto sus miserables vergüenzas: concentración del ingreso; monopolio y privatización de la producción de bienes y servicios; frágiles y sórdidos sistemas de salud y educación.

El modelo neoliberal hace que el coronavirus,  deje en total desamparo educativo al 50% de la población estudiantil que por razones de pobreza no tiene acceso a los medios tecnológicos.

En medio de la incertidumbre, miedo, soledad  y hambre que trae consigo el aislamiento social, emerge  el notable y encomiable esfuerzo que viene realizando el magisterio colombiano en la búsqueda y utilización de alternativas que mitigue el impacto del confinamiento en el  aprendizaje de los niños; guías cadémicas, talleres a padres y madres de niños del preescolar, teleconferencias, clases y talleres virtuales se constituyen en una luz de esperanza para millones de niños, jóvenes, padres y madres de familia, que el Ministerio de Educación quiere apagar

Este es el momento en que el Estado debe jugar un papel determinante en la superación de la crisis educativa; la compra de seis millones de tabletas y la conexión gratuita al internet mientras dure la pandemia (18 meses) de los 4 millones de familias vulnerables que tienen hijos estudiando, costaría 1.5 billones de pesos, es decir 14 veces menos de lo que el Gobierno hasta ahora le ha concedido a la Banca privada  y 4  veces menos del regalo que le hizo a las EPS. Pero para que esto sea posible se necesita la acción conjunta de las fuerzas políticas progresistas que hacen parte del Congreso de la República, Fecode, Fendodic, las Centrales Obreras, el Movimiento Estudiantil y la movilización ciudadana, solo así se podrá obligar al presidente Duque de actuar en favor de la Educación Pública.

El Ministerio de Educación viene impulsando el retorno de los estudiantes a las aulas escolares a partir del 1 de agosto, aduce el gobierno que se haría con medidas de bioseguridad estableciendo turnos de asistencia en días diferentes para alumnos del mismo grado, asegurando con ello una distancia mínima de 2 metros entre docentes y niños, me imagino las afugias de los docentes vigilando en los recreos o descansos pedagógicos el estricto cumplimiento de ese distanciamiento; ésta medida por supuesto que no es la más indicada; pero llama la atención que ahora, paradójicamente sea la Ministra quien tratando de imitar lo que hace Francia, termine por hacer un peligroso galimatías y propicie la anarquía educativa; el país Galo tiene menos de 20 niños por curso y menos de 10 alumnos por maestro, de tal suerte que convocará a 8 estudiantes por jornada de trabajo y cada grupo trabajaría presencialmente 3 días por semana. Colombia tiene 40 niños por curso en lo urbano y 25 niños por maestro, copiar la fórmula Francesa  de aceptar 8 o 9 niños por grupo significaría que cada grupo recibiría una clase presencial por semana, lo que sería inviable porque se quedarían desprotegidos muchos alumnos y se incrementaría la jornada laboral docente a más de 8 horas diarias de trabajo.

Aparte de lo dicho, ya el mundo educativo y pedagógico critica con mucha razón la triste suerte de los niños franceses atrapados e inmovilizados en los periodos de recreo.

La disminución del número de alumnos por curso implicaría el nombramiento inmediato de más maestros y no creo que el gobierno asuma esa necesidad, en cambio sí impondrá más responsabilidades y trabajo a los maestros

Vale recordarle a la Ministra de Educación que somos el país miembro de la OCDE con el mayor número de niños por curso y por maestro. Mientras la media del tamaño de clase en la OCDE es de 21 niños por curso, en Colombia el Gobierno pretende que sea de 40; En Chile y Corea es de 32; con menos de 20 alumnos están: Bélgica, Francia, Checa, Polonia, Hungría, Eslovenia, Austria, Suiza, Estonia, Portugal, Grecia, Italia, Islandia, Luxemburgo y Rusia.

El número de alumnos por maestro (incluidos docentes directivos) en Colombia es de 25 mientras que la media en la OCDE  es de 15; con menos de 11 alumnos por maestro están: Nueva Zelandia, Finlandia, Eslovenia, Estonia, Islandia, Hungría, Bélgica, Italia, Grecia, Francia, España, Noruega, Rusia.

De concretarse el retorno a las aulas, sería un crimen de lesa humanidad que cometería el Gobierno contra la comunidad educativa. El problema no es la carencia de jabón o de gel antibacterial que sería de fácil solución; el problema real es la infraestructura educativa diseñada y construida para el hacinamiento, el problema es el tamaño de clase, el problema es la falta de recursos para el buen funcionamiento educativo, el problema es el aprovechamiento de esta desgracia para seguir privatizando la prestación del servicio educativo con el visto bueno del comité ejecutivo de Fecode (Acuerdo 6).

En resumen, el problema es el estado lamentable de postración en que estos gobiernos neoliberales dejaron a la Educación.

No es posible el regreso a las escuelas, colegios y universidades mientras no se encuentre la vacuna o el medicamento que combata efectivamente el covi19; insistir en el retorno es exponer irresponsable e innecesariamente la vida de millones de vidas de niños, adultos y ancianos.

*Especial para playnoticias.net

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