LA COLUMNA DEL SENADOR. Atención al Transmetro

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Por José David Name

Pese a que la crisis alrededor del Sistema Integrado de Transporte Masivo de Barranquilla y su área metropolitana, Transmetro, no es nueva, la ola de denuncias por parte de los usuarios a la deficiente prestación del servicio y el deterioro de los buses, demanda que se centre la mirada en el sistema de transporte. Si a esto le sumamos la nueva cereza del pastel, que ahora tenemos, con el anuncio de los operadores de querer devolver la operación al Distrito, la incertidumbre sobre el futuro del Transmetro es enorme.

Como es sabido, las cifras en rojo, siempre han acompañado a este sistema. Las deficiencias con las que nació el Transmetro, producto de la improvisación y precipitud de los estudios iniciales que dieron origen al sistema, con un sobredimensionamiento del número de usuarios por día, problemas de infraestructura, operación, logística y obras, son las que lo han mantenido agonizante por largo tiempo.

Luego de años de esfuerzo, estrategia y reestructuración por parte del Gobierno Local, Nacional y los operadores para impedir la parálisis del servicio, se logró la creación del Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) que antes de la pandemia aportó $75 mil millones a su sostenibilidad. Aunque en su momento se logró mejorar un poco la calidad del servicio y financiar el déficit financiero, todavía el sistema no responde a las exigencias de los barranquilleros y una vez más vuelve a estar en el ojo del huracán.

El pésimo estado en que se encuentran los buses, las bajas frecuencias de los vehículos, la deteriorada infraestructura de las estaciones y portales, la congestión de pasajeros en las horas picos, son a algunas de las quejas que a diario manifiestan los usuarios del Transmetro, sin encontrar respuesta alguna a la vista. Si bien los concesionarios Sistur y Metrocaribe tienen la obligación de realizar mantenimiento a la flota de buses, lo cierto es que por ningún lado se ven las mejoras. Y peor aún no se vislumbra un posible cambio de la flota.

Recientemente, la empresa dio a conocer que el déficit actual supera los $21 mil millones de pesos. Aun cuando se reconoce que el diferencial ha disminuido, todavía ronda sobre el Transmetro; el fantasma de la quiebra y la desaparición. Situación que causaría un fuerte impacto a la movilidad urbana de los barranquilleros, por lo que pensar en una reestructuración integral de este sistema con el apoyo del Gobierno Nacional, es clave para evitar su colapso.

Instamos al Presidente Gustavo Petro, al Ministro de Transporte y al Ministro de Hacienda a darle especial atención a la problemática del Transmetro de Barranquilla y su área metropolitana. Apenas estamos viendo la punta del Iceberg. El Gobierno tiene que ponerse manos a la obra y reconocer que entre los principales desafíos que tiene está no dejar morir los sistemas de transporte masivo del país.

Necesitamos contar con el ejecutivo para entre todos unir nuevos esfuerzos por el rescate del Transmetro y así evitar la parálisis de su servicio, si dejamos pasar el tiempo la crisis se profundizará. Poder tener un sistema de transporte que cumpla, a cabalidad, su propósito de prestar un servicio eficiente, seguro y efectivo, es el anhelo de los barranquilleros.